5 claves para conectar mejor con tu intuición

En el alboroto de nuestras vidas hiperconectadas y aceleradas, escuchar nuestra voz interior no siempre es fácil.

Algunas formas de despertar tu sexto sentido.

1. Preste atención a las «señales débiles»

La intuición pasa por manifestaciones sutiles y fugaces que es importante aprender a identificar. Así que, cuando te crucen pensamientos fuera de la caja, sin relación con la situación actual o con las meditaciones internas habituales, entrénate para tomar conciencia de ellos. Del mismo modo, cuando aparezcan señales visuales en la pantalla de su mente mientras está ocupado con otra cosa, no deje que se escapen.

Como en el cine, toma una imagen fija. Conéctate también con tu cuerpo notando los sentimientos que lo animan. Identifique qué sensaciones específicas ocurren, en qué parte de su cuerpo y en qué ocasión. En general, considere todas estas señales internas como una fuente potencial de información intuitiva sobre usted, sus seres queridos, su entorno y no sistemáticamente como parásitos innecesarios.

Notar su presencia y acogerlos sin denigrarlos ni tratar a toda costa de explicarlos o analizarlos.

2. Juega con tu sexto sentido

Como un músculo que trabaja, nuestro sexto sentido se refina con la experiencia.

Diviértete preguntándolo: durante una velada, adivina la profesión de tus interlocutores, ejercita tu empatía tratando de escuchar lo que está pasando el otro, haz predicciones «aleatorias» sobre un evento, intenta averiguar quién te llama o escribe. ..

Y, por qué no, ser mentalista enviando información con el pensamiento a un ser querido, y mira el posible resultado, ¡quién sabe! Acepta equivocarse, con benevolencia, ya que la intuición, como el error, es humana. Permítase de vez en cuando ceder a sus impulsos aparentemente irracionales.

¿De repente quieres cambiar tu ruta al trabajo? Solo hazlo.

¿Algún movimiento te anima a empujar la puerta a un lugar así? Solo hazlo.

Da vueltas libremente, dejándote guiar solo por tus sentimientos.

Siéntete libre de dejar que lo que te venga naturalmente.

3. Desconecta la hiperconexión

Las pantallas invasivas nos bombardean con datos innecesarios o que provocan ansiedad. También silencian nuestra intuición, que se alimenta de la disponibilidad interior. Recupera el control de tu consumo digital estableciendo periodos de desconexión: al despertar, programa un retraso antes de la conexión, en el lado del correo electrónico, tómate un descanso el fin de semana, pon tu teléfono en modo avión por la noche.

Limite las alertas y notificaciones, ¿son todas realmente necesarias?

Sustituye las tardes de navegación por Internet o los atracones de series por actividades de la vida real: conciertos, restaurantes, lectura…

En general, esté más presente con sus seres queridos. Olvida tu Smartphone cuando juegues con tu hijo o comas con un amigo.

No lo olvide: la comunicación de persona a persona es el canal a través del cual capturamos la mayoría de la información, especialmente la más sutil, sobre nuestro entorno.

4. Invitar a la conciencia en tu vida diaria

Estar conectado con la intuición de uno implica invertir completamente el espacio interior de uno en una forma de realización mental y atención sensorial a «lo que es».

Esta experiencia, que las tradiciones espirituales denominan «el momento presente», se adquiere a través de métodos de conciencia como la meditación, el yoga o el qi gong. Tienen en común hacernos reconectar con la lentitud, conectando cuerpo y mente.

Además de este aprendizaje, es posible cultivar pequeños momentos de conciencia todos los días.

El objetivo es centrar la atención donde normalmente no lo hacemos. Detente, aunque sea por unos instantes, para conectar con tus sentidos. En la mesa, tómese el tiempo para realmente saborear y oler los sabores. En la ducha, sientes el agua en tu piel, la temperatura, la aspereza de la toalla.

O, mientras viaja o trabaja, concéntrese en su respiración, imaginando y sintiendo su trayectoria precisa en su cuerpo.

5. Conócete a ti mismo

El surco de la intuición sólo puede trazarse serenamente en una relación auténtica y pacífica con uno mismo. Esto significa conocerse bien, atreverse a afrontar las propias sombras (miedos, defectos, heridas, etc.) cultivando una visión clara y lejana de las mismas.

Las creencias negativas como «Es una mierda», «No puedo hacerlo», «No soy amado», en particular, debilitan la confianza en uno mismo y dificultan el desarrollo de la verdadera intuición. Pueden llevarnos por el camino de las ilusiones, como la proyección, es decir, cuando pegamos nuestros deseos, nuestras angustias, nuestras expectativas sobre los demás o sobre una situación, en nombre del sexto sentido.

También podemos llamar erróneamente intuición a una impresión ligada a un estereotipo, como la famosa «ofensa de boca sucia». Es fundamental, cuando se nos presenta una intuición importante, pasarla siempre por el tamiz del discernimiento.

Por Isabelle Fontaine, autora del libro “Desarrollando tu intuición para tomar mejores decisiones”, ediciones Leduc.s

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