¿Cuál es la relación entre Reiki y el autismo? ¿Puedes tratarlo?

Quien conoce esta terapia curativa sabe perfectamente que es capaz de curar a cualquier tipo de persona, sin importar la edad, condición, problema físico o psíquico que presente, por esta razón la Reiki y autismo tienen cierta relación.

Reiki y autismo

Reiki no es más que una terapia de sanación basada en la transferencia de energía a través de la imposición de manos, cuyo fin es facilitar el bienestar físico, mental y espiritual de la persona.

A pesar de su eficacia, solo debe considerarse como una terapia complementaria tanto a la medicina tradicional como a la psicoterapia convencional.

En ningún caso debe considerarse como una terapia sustitutiva de tratamientos médicos y/o farmacológicos, cualquiera que sea la patología que presente la persona.

Lo mismo ocurre con los niños diagnosticados con autismo o Asperger donde Reiki actúa directamente sobre las causas espirituales en el origen del autismo.

¿Cuáles son las causas espirituales del autismo?

El autismo es una enfermedad generalmente atribuida a causas psicológicas y en particular a la incapacidad del niño para comunicarse y relacionarse con los demás.

Pero lo cierto es que detrás de este desorden hay ciertas causas espirituales como, por ejemplo, que sus vidas anteriores fueron víctimas de abusos, sufrimiento y desamor.

Lo que quiere decir que en la vida pasada crecieron en hogares sin amor y con muchas imperfecciones que no pudieron superar, por lo que en su próxima reencarnación quisieron vivir totalmente aislados del resto de las personas; una de las principales características del autismo.

Afortunadamente, existen terapias, como el Reiki, que producen sentimientos de tranquilidad, bienestar y paz en los niños con autismo.

¿Cuál es la relación entre Reiki y el autismo? ¿Puedes tratarlo?

Como mencioné anteriormente, el Reiki es una terapia de sanación y relajación que forma parte de la medicina energética, capaz de traer beneficios a los pacientes con autismo.

Y esos son los muchos signos o consecuencias del autismo, tales como; la ansiedad, el aislamiento, las emociones intensas suelen disminuir cuando se trata el trastorno con terapia de reiki para el autismo

Esto hace que cada vez más hospitales estén enseñando Reiki como terapia complementaria no solo para el autismo sino también para enfermedades como el cáncer y los trastornos de estrés, en las que ofrece un éxito total.

¿Cómo son las terapias de Reiki para tratar el autismo?

Es cierto que cada terapia de Reiki puede variar con cada terapeuta, pero, en el caso de estas terapias para el autismo, los pasos a seguir en una sesión son básicamente los mismos:

  1. Lo primero que hay que hacer antes de una sesión de Reiki para el autismo es preparar al niño, que debe estar bastante relajado. Dale tiempo y permítele realizar cualquier actividad que le resulte agradable durante un buen rato.
  2. Por otro lado, lo ideal es hacerlo en un lugar donde el niño se sienta tranquilo y relajado, pues dada la naturaleza del autismo, es posible que al ingresar a un lugar extraño se sienta inquieto e inseguro.
  3. Lo importante es que el niño se sienta lo más relajado y tranquilo posible en el momento de la sesión de Reiki.
  4. Sesión iniciada por el terapeuta pidiéndole permiso mental al niño para realizar la terapia, esto se hace visualizando su ojo interno, es decir el sexto chakra.
  5. Una vez que note que el niño está lo suficientemente tranquilo, comience a visualizar cualquier energía negativa que pueda tener, dándole suficiente energía Reiki para que pueda expulsarla del cuerpo.
  6. Comienza a colocar sus manos sobre su cabeza usando las primeras ocho posiciones de manos de Reiki.
  7. Luego comienza a caminar o a poner sus manos en otras áreas que considere necesarias (por ejemplo, piernas, rodillas, caderas y hombros) esto con el fin de aliviar los síntomas del autismo relacionados con la falta de fuerza interior del niño y la ansiedad que le impide enfrentando sus propias cargas.
  8. Una vez cubiertas todas las áreas que el terapeuta considere necesarias, finaliza el tratamiento agradeciendo mentalmente al niño ya la energía universal por permitirle canalizarla.

Después de una sesión de Reiki para un niño autista, debes estar alerta y preparado para cualquier reacción que pueda sentir, ya que ahora su cuerpo comenzará a liberar energías y toxinas que pueden causarle tristeza o enojo en muchos casos.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que las sesiones deben realizarse de forma regular, incluso cuando el niño no entienda exactamente lo que se le está haciendo.

A medida que avancen las sesiones se empezará a notar una mejoría en los síntomas, lo que en muchos casos hace pensar a los padres que el Reiki cura el autismo.

Pero lo cierto es que estas terapias o sesiones de Reiki y autismo Tienen un gran efecto solo si se combinan con un tratamiento médico psicológico.

Deja un comentario